Hasta hace tiempo el temor de una guerra se sentaba en la extensión de la política de un estado, es decir la intensión de hacer prevalecer su voluntad sobre otro estado, y a pesar que este concepto está arraigado sobre muchas personas e intelectuales, los hechos recientes demuestran que cada vez los Estado tienen menos control sobre la generación y el manejo de las intenciones bélicas.
El acceso de la comunicación y el crecimiento del interés economico más allá de las fronteras, la visualización de un país como un mercado y no como un estado, con un debilitamiento de las ingerencias estatales sobre las desiciones comerciales, con una cultura social cada vez más diversa pero homogénea, todos estos factores convertidos en actores en las desiciones estatal limitando la libertad de este para volcarse a un conflicto
sábado, 25 de abril de 2009
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